y el 8º de la categoría sobre 34, bien pero esto no ha hecho nada mas que empezar y
que superarse.
Y lo fuerte para el domingo, grupo numeroso el que nos vemos en la plaza de la estrella de
Ubrique, división de opiniones sobre donde ir, ocho tiramos a dar la vuelta por el picacho, de nuevo Antonio
Benitez, Jesús
Fernandez, Antonio
Lamela, Andrés
Aranegas, Manolo
Dominguez,
Joselito, otro Pedro y yo mismo, 118
kms con una primera parte de 30
kms lo mas llano que tenemos por allí, que no se puede llamar llano, pero es lo mas parecido, y a partir de ahí una
sucesión de repechos continuos algunos bastante fuertes. Salida entre las charlas habituales y ya a partir de el Bosque se va avivando el ritmo, me pongo delante para tirar fuerte unos
kms con buenas sensaciones en torno a los 40 km/h, un par de
pincahzos y subida a la mesa del
jardín mas relajada incluso con algunos chistes, en la bajada de la llamada cuesta de la escalera hacía Arcos me sucedió algo de lo que había
oido hablar pero nunca presenciado, y espero que sea la ultima vez, lanzado a 78
kms/h comienza una vibración lateral en el manillar que se va convirtiendo en latigazos cada vez mas fuertes hasta el punto de no poder aguantarlo, digo y no exagero que estuve a
décimas de segundos de tirarme para el lado al ver que en cualquier momento me lanzaría por encima del manillar, menos mal que aguanté hasta que abajo pude detenerme, he tenido la curiosidad de ver los registros del
pulsómetro y pasé en 15
segundos de 88 pulsaciones a 130, primero pensé en la rueda delantera suelta, luego estaba seguro que el cuadro estaba partido al ver como se ladeaba y al parecer lo que sucedió es el efecto
Shimmy, un fenómeno que tiene que ver con el nivel de resonancia de los materiales y cuando por alguna circunstancia el modulo de elasticidad de la bicicleta no puede absorberlo se convierte en vibraciones cada vez mas fuertes,
pacagarse, vamos. Continuamos ya sabiendo que en el km 37
giraríamos a la izquierda y el fuerte levante nos pegaría de frente el resto de la ruta, venta la perdiz y en el siguiente repecho grande Andrés tensa a tope subiendo a plato, sería el primer calentón serio, pasamos sobre la presa de
Guadalcacín y en mitad de camino, km 60, paso

por San José del Valle, poco me faltó para chocar con un
camioncillo aparcado, pero ya va bien de sustos, alguno dice de repostar agua, pero la venta que esta pasado el pueblo esta cerrada por lo que continuamos, tramo realmente duro los 18
kms entre el pueblo y el cruce con la carretera de Alcalá de los
Gazules, aprieta el viento lo que nos hace ir muy agrupados, asfalto en muy mal estado en la
mayoría del tramo lo que complica y mucho la marcha, durante un par de
kms en los que era casi imposible avanzar se dieron una