viernes, 4 de noviembre de 2011

REFLEXIÓN SOBRE ATLETISMO ( Y LA VIDA MISMA)


Este texto pertenece a una intervención en un foro de atletismo, el tema debatido es el dopaje, es un post dentro de 100 paginas de discusión, pero por si mismo muy lleno de contenido, el autor es Jon Karla Liceaga, marido y entrenador de la pertigista Naroa Aguirre.

Decir que no dejo que mis hijos hagan atletismo porque hay atletas que se dopan no goza de mucho sentido.
Una escuela de atletismo es una de las mejores excusas para que nuestros jóvenes gocen de una educación plena, de un desarrollo amplio y de una experiencia rica e inolvidable.
Yo dirijo una escuela de atletismo y cada tarde me encuentro con jóvenes atletas, convivo con ello y detecto ciertas tendencias que considero inadecuadas. Nuestros chicos tienen ciertas creencias irracionales muy extendidas que las han adquirido por influencia social. Unas ideas que son las responsables del actual aumento de problemas emocionales entre la población. Una de mis pretensiones es utilizar el atletismo para derrumbar ciertos pensamientos y así disfruten de las ventajas de la vida moderna sin que se vuelvan unos neuróticos.
Conozco chicas que ya han exigido a sus padres una operación de aumento de mamas, ellas no entienden la felicidad con unos pechos pequemos. Chicos que si no tienen un teléfono de última hornada se sienten inferiores, otros que por no tener unas notas llamativas se consideran unos fracasados en la vida ¡con 11 años!. Chicas que están al borde de la depresión porque les ha dejado el novio… y podría seguir. La sociedad del éxito y del consumo entraña ciertos riesgos.

Un niño con 11 años tiene que divertirse, ha de compartir “relacionarse”, debe aprender a convivir con sus compañeros (quizás rivales). Debe tener objetivos, perseguirlos, luchar por ellos, perseverar en el intento y disfrutar de su materialización. Nuestro jóvenes han de entretenerse, aprender, descubrir cosas nuevas, mejorar, jugar, ayudar a los demás, competir entre ellos y contra sí mismo, han de recibir reconocimiento a sus esfuerzos y progresos, han de sentirse integrados… Por todo ello ¿dónde están mejor que en una pista de atletismo?

Los que hemos hecho atletismo, por muy malos que hayamos sido… ¡anda que no estamos orgullosos de nuestras marcas personales! (según pasan los años, más se valoran por todo lo que llevan implícito).

Creo que nuestros jóvenes han de estar motivados por este tipo de cosas, no porque les compren una moto, llevar ropa de marca o tener un móvil mejor que el resto. Es mi opinión.
Todos nosotros tenemos un montón de necesidades inventadas, hay que refrenarse continuamente para no transformar los deseos en necesidades. Ejemplo: A mí este año me hubiera gustado cogerme unos días de vacaciones, hacer un viaje, al final no ha podido ser, era un deseo que no he cumplido, si llego a pensar que tengo la necesidad de irme de vacaciones ahora estaría hundido, depre, por suerte no es así, me considero afortunado de tener trabajo y proyectos por cumplir. Lo mismo ocurre con cambiar de coche, tener un piso en propiedad, tener un buen empleo ¡Nos hemos creado demasiadas necesidades!, y todo ello se lo hemos trasmitido-contagiado a nuestros jóvenes. Cada necesidad inventada es una fuente de debilidad.
El otro día le pregunte a mis chicos el motivo por el cual practican atletismo, hubo de todo, pero un chico de 12 años me dijo que “para liberar el estrés”. Yo les digo que de las competiciones, de los exámenes y de los demás problemas deben “ocuparse” no “preocuparse” y con esa premisa nos ponemos manos a la obra, para dar lo mejor de nosotros, desde la motivación, nunca desde la presión.
Por otro lado también utilizo en atletismo para enseñarles aspectos alejados al triunfo, el éxito y la victoria. Muchas veces les hago competir en pruebas que no han preparado. La vergüenza y el ridículo son sensaciones molestas, pero experimentarlas de vez en cuando no es el fin del mundo. Es bueno comprobar que estar abajo no es ningún problema. Ser capaz de estar debajo de buen humor te hace superior y te permite disfrutar más de la vida.
Tenemos mucha tendencia a dramatizar, a preocuparnos por cosas que ni tan siquiera han ocurrido. Pensar que si nuestro hijo se dedica al atletismo terminará dopándose, es algo subrealista y que depende de la formación que reciba, es decir, de nosotros y de ahora. Así que construyamos el presente y no nos preocupemos tanto del futuro.
Las adversidades forman parte de la vida y son, en gran medida, inevitables. Si las aceptamos, no nos molestarán tanto. Podemos poner las bases para que las cosas sean favorables, pero no siempre conseguiremos nuestros deseos. ¡Mala suerte! Pero no pasa nada, la vida sigue siendo bella.
Hay que dejar de mirar al pasado con nostalgia. Aquel tiempo pasado no fue mejor, es una ficción de nuestra mente. La única diferencia es que en “aquel pasado” no mirábamos al “pasado”.
Tenemos una gran capacidad para apreciar la belleza de cualquier cosa y de cualquier lugar. Valoremos lo que tenemos cerca, disfrutemos del ahora; es mejor eso que estar siempre añorando el pasado o esperando al futuro.
El atletismo ha sido siempre un gran deporte, LO SIGUE SIENdO, y depende de nosotros que continúe siéndolo.
Es solo una opinión
Agur, me voy… que me esperan mis chicos.

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