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sábado, 17 de noviembre de 2012

SABEMOS QUE SOIS UNOS YONQUIS


 Magnifico texto que publicó en su blog  Ivan Vivo Gallardo es de los pocos que ha sido capaz de reconocerlo, dicen que es el primer paso para curarse, aunque dudo de que sea lo que el quiere:
 
Correr engancha, así de simple, se pasan monos, se tienen subidones y te lleva a ser un esclavo. Lo podemos adornar, maquillar, hacerlo poético o incluso épico, pero somos simples drogadictos. Al igual que a mucha gente se le va de las manos el alcohol, las drogas o el juego, a tí se te puede ir de las manos el correr, porque
a mi me pasó.
A correr se empieza como con cualquier otro vicio, lo pruebas y sabes que eso no es para tí, tu cuerpo lo rechaza, te imaginabas otra cosa, y no lo vuelves a probar..........o por el contrario, le coges el gustillo, repites varias veces, y cuando te vienes a dar cuenta, te ves a ti mismo mirando zapatillas frente a un escaparate.
Al principio pasa como con las hemorroides, se sufre en silencio, en soledad, eres un yonki, pero no se te nota mucho. Mientras otros hablan del partido de ayer, tu juegas con la taza de café y piensas en aquella cuesta de la calle "tal", y te sube un poco el pulso cuando decides que esa misma tarde probaras a subirla un par de veces a un ritmo acelerado.
Tu pareja nota algo, hay indicios sospechosos en tu nueva actitud hacia las visitas a los centros comerciales. Ahora de repente aceptas acompañarla a mirarse unos zapatos, y no sabe que, en realidad, tu mente está puesta en la tienda de deportes. Caminas junto a ella, haces como que la escuchas, pero te sudan las manos conforme avanzas por la galería. De repente te haces el sorprendido y exclamas: "mira, que casualidad.....ya que estamos aquí voy a echar un vistazo........pero solo por mirar". Como cualquier drogadicto, has comenzado a mentir a tus seres queridos, eres ruín y mezquino.
El dinero te quema en las manos, tienes que saciar tu ansia.........ya no sabes que excusa dar para comprar otro nuevo par de zapatillas........y empiezas a tambalear la economía familiar.

Entras en la fase de grupo. Cual alcohólico de callejón, quedas con tus homólogos en aquel arbol del parque, cada día a la misma hora, y juntos apurais unas dosis de sudor y ácido láctico. Y no dejas de mentir, sales de casa diciendo en voz alta: "voy a correr una horita" y al final te pegas tres.

Miles de hombres buscando en internet los videos marranos de Lucía Lapiedra, y tu ojeando el blog de Ser13gio o las ofertas de Wiggle, mientras eres sorprendido por tu señora que te recrimina: "¡¡otra vez ahí metido!!", y te trabas al hablar buscando una explicación, como un niño al que pillan robando en un supermercado.

Cuando el porro ya no es suficiente se pasa a drogas mayores. Ahora ya solo entiendes de ultras, entrenos brutales para carreras brutales. Miles de metros de desnivel, grados centígrados que secan o hielan.......del 100km a las 100 millas, de lo improbable a lo imposible......del avituallamiento a la autosuficiencia. Enganchado hasta las cejas, caido en un pozo sin fondo, ya no hay luz al final del tunel.

Ya no tienes identidad, ahora eres "ese que corre", y la gente se rie de tí. Correr se te ha ido de las manos. Te ves saliendo de la cama, intentando no hacer ruido, un sabado de madrugada. La lluvia golpea las ventanas, empujada por el fuerte viento, mientras el destello de un relámpago recorta tu figura en la pared. Te asomas a mirar la calle y piensas: "¡jodeeeerrr!", mientras en tu reloj dan las 5:00h. Solo un adicto terminal haría lo que tu estas a punto de hacer, salir a por una dosis en una madrugada de perros.
Luchas contra el viento para abrir el portal, y en cuanto sales, la lluvia horizontal te acribilla hasta los ojos. Con dificultad pones en marcha el cronómetro, y comienza el movimiento. Corres bastante inclinado, peleando con el dios Eolo, y un charco salta a bañarte al ser velozmente aplastado por el coche de unos jovenes que van de marcha. Te sale una risa nerviosa, se transforma en carcajada, gritas "Woooooooo!!!", el agua chorrea por tu pelo, por tu cara......te estas quedando colgado.
Cuatro horas mas tarde regresas a casa. Parado en la puerta miras hacia abajo, a tu alrededor se está formando un pequeño charco. Toda tu ropa gotea, mas allá de las rodillas todo es barro, y de tu espalda y tu cabeza emergen nubes de vapor. Mientras los tuyos aún duermen, piensas :"que ha sido de mi!!" , caminas de puntillas hacia el cuarto de baño, dejando tu rastro por todo el salón, y te metes vestido en la ducha. Has tocado fondo.

Dicen por ahí que se puede salir, que se puede dejar esta droga, incluso hay quien comenta que conoce a uno que un día también estuvo así, y que ya lo ha superado. Yo no me veo capaz, ya se que soy un cobarde, pero una vez estuve diez días sin correr y los dolores fueron terribles, me sentía nervioso e irritable.......no lo quiero repetir.

Lo único que me anima un poco a seguir adelante es saber que estas ahí, que no soy el único, que no estoy solo.
Si correr se te fué de las manos quizas estes leyendo esto, así que ánimo amigo, hay mas gente pasando por lo mismo que tu.

Quizas, cualquier día de estos, nos veamos cara a cara con un numero en el pecho, como vulgares delincuentes, y corramos juntos compartiendo esta adicción.

Un abrazo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

ESOS LOCOS QUE CORREN


Me hago eco de este bien conseguido articulo que circula por la red.


ESOS LOCOS QUE CORREN
Yo los conozco.Los he visto muchas veces.Son raros.Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.Están locos.En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.Yo los he visto.Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.Yo los he visto.No están bien de la cabeza.Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.Están tratando de ganarle a alguien.Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.Son hombres y mujeres.No están bien.Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.No las preparan…son parte de ellos.El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.¡Qué ganaron una vez más!No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar.Son raros.Se inventan una meta en cada carrera.Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren.Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.Los he visto pasar.Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado… pero siguen.A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí.¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda?Están locos.Yo los conozco bien.Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta.Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes.Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos.Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.Los he visto muchas veces.Están mal de la cabeza.Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo.Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto.Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior.Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar.Están mal.-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde.-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más.Dicen que la gente no se banca tanto silencio.Dicen que ellos lo disfrutan.Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos.Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.Están mal de la cabeza.Yo los he visto.Algunos solo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito.En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos.Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.Pican, frenan y vuelven a picar.Me parece que quieren ganarle a la muerte.Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.Están completamente locos.


¿ QUE, RECONOCEIS A ALGUIEN ?
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