NO CONVIRTAMOS LA MONTAÑA EN UNA LETRINASe echan en falta algunas materias –relacionadas con normas básicas
de convivencia y respeto por el medio sobre todo– en la formación de
montaña, tanto de técnicos como en los de perfeccionamiento e
iniciación. Dónde evacuar y qué hacer con el resultado debería ser una
asignatura obligatoria en todos los cursos de actividades que se
practican en la naturaleza (barrancos, senderismo, escalada, BTT...),
los rocódromos podrían concienciar a sus socios de este problema y
cualquier salida dirigida tendría que hacer mucho hincapié en la
cuestión escatológica.
En las mejores condiciones una mierda humana tardará más de un año en
desaparecer, algo más el papel y no hablemos de toallitas, compresas,
tampones o pañales. El efecto visual y aromático evidentemente resulta
muy desagradable (y ha sido causa del cierre de algunos sectores), pero
las consecuencias sanitarias y ambientales son las especialmente
preocupantes.
¿Por qué hay que enterrar la mierda?
Básicamente porque se acelera la descomposición de las heces y se
evita la contaminación de acuíferos. Cuando hacemos un agujero y
enterramos la caca, evitamos que los organismos causantes de
enfermedades se propaguen (por ejemplo al pisar el pastel
involuntariamente, o al rebozarse algún animal en ella –hay perritos con
esta sana costumbre...– o mediante los insectos), y que acabe en aguas
torrenciales y de allí en ríos, lagos, embalses... No hace falta hacer
un pozo de petróleo; lo más eficaz para su degradación será enterrarlas a
20 cm del suelo. Si remueves con un palo el regalito y lo mezclas con
tierra acelerarás el proceso de descomposición.
También es muy importante no defecar en lechos secos, ni en zonas
inundables ni cerca de cursos de agua (por lo menos a 60 m), y mejor
cavar en terrenos secos. En climas con temperaturas bajo cero
permanentemente, debido a la inexistencia de actividad bacteriana,
directamente la recomendación es llevarse la mierda de allí.
Por supuesto, el papel higiénico (y las toallitas, compresas...) hay
que llevárselo para tirarlo en la basura. No lo entierres ni tampoco lo
quemes; se han producido incendios por hacer esto, un ejemplo: el fuego
que arrasó 13.000 hectáreas en las torres del Paine fue provocado por un
excursionista que quemó su papel. Llévatelo contigo en una bolsa y
tíralo cuando encuentres un contenedor.
La orina, salvo problemas de
olor, no parece que cause tantos problemas como las heces. Aunque, si
todos elegimos el mismo sitio para miccionar, podríamos provocar
alteraciones químicas en el terreno.
Giardia, un incómodo inquilino
La giardiasis es una enfermedad relativamente nueva que puede
contraerse al beber agua infectada por depósitos fecales. Sus síntomas
–diarreas, vómitos, dolores abdominales…– se padecen de 7 a 20 días y,
aunque no resulta mortal en adultos sanos, puede incluso volverse una
enfermedad crónica. Los que la padecen (en ocasiones sin síntomas) son
transmisores. Cuando las heces llegan al agua, comienza el peligro de
propagación e infección. El protozoo puede sobrevivir en el agua durante
meses, sobre todo en aguas frías, y su proliferación dependerá de la
estación del año y de la región.
El impronunciable Criptosporidio es otro protozoo con efectos
parecidos a la giardia, que se transmite de la misma forma –fecal-oral– y
también sobrevive en el agua (incluso al cloro).
No vamos a hablar ahora de la necesidad de purificar el agua que
bebemos ni de cómo hacerlo, pero sí de cómo evitar en lo posible la
expansión de estos malditos bichos, causantes no solo de enfermedades en
humanos y animales, sino también responsables de graves alteraciones en
los ecosistemas.
Las herramientas del enterrador
Si no lo haces ya, hay que añadir en la mochila un nuevo artilugio:
una palita o una pequeña azada para cavar. Existen unas palas plegables
en acero inox (las comercializadas en EE.UU. como U-Dig-It) que,
extendidas, miden poco más de 20 cm (12 plegadas) y no pesan más de 200
g, además suelen venderse con una funda de nailon. Puedes encontrarlas
por algo menos de 10 euros (si quieres la auténtica y genuina U-Dig-It
prepara 20 dólares más gastos de envío). La Casa Sea To Summit
comercializa en España la iPoood, una pala ligera dirigida a este fin y
que cuesta unos 31 euros.
Añade unas cuantas bolsas con cierre estanco (van muy bien las que
venden para congelar alimentos), para guardar el papel y otros residuos.
¡Que no se te olviden en el macuto!
Claro que esto son solo unas nociones basicas de un tema mucho mas amplio, para ser realmente un erudito en este tema no dejen de comprar el libro editado por la
revista desnivel.